Viajar a Grecia significa inevitablemente explorar las raíces de la cultura occidental, ya sea Atenas, las islas o el resto del país.
Atenas, con su Acrópolis y sus extraordinarios museos, merece sin duda una visita. Las islas, con su encanto mediterráneo, son maravillosas para los amantes del mar. Creta sorprende con su interior montañoso y fascinante, entre espectaculares cañones y pintorescos pueblos.
Y luego está Tesalónica, elegante y tranquila, el Monte Olimpo, Meteora, Delfos... Cada piedra de este magnífico país tiene una historia que revelarnos.